14 jun. 2020

SEGUNDO KYOTO.


SEGUNDO KYOTO.                      

            La subida del alquiler a cuatro veces la cantidad acordada de un día para otro hizo que a toda prisa tuviéramos que buscar otro emplazamiento, ya que nuestra economía no daba para tanto. Solo pudimos recuperar la lona para intentar adaptarla en un nuevo emplazamiento.
            En un piso de la Av. Suero de Quiñones,  tras tirar un tabique y unir dos habitaciones  instalamos el nuevo tatami. Como el anterior, formado por un rectángulo de madera relleno de serrin y forrado con la misma lona.
            Era un poco mas pequeño que el anterior, pero suficiente para seguir progresando en la técnica. Ya había aumentado el grupo de adeptos y empezamos  a ofrecer varios horarios separando por edades a los deportistas . El judo se había asentado definitivamente en León.
En el traslado acompañaron todos los judokas del tatami anterior, añadiendo a estos uno excepcional  como fue Antonio Alonso Régil, que posteriormente y tras finalizar sus estudios en Madrid introduciría el Judo en Zamora.
            En este segundo tatami, se iniciaron en el grupo infantil varios niños, como los hermanos Luis y Pedro Suárez e Isidro Costales que posteriormente serían muy buenos judokas.
            Por aquellos años inicié clases de Judo en el Colegio Maristas San José donde comenzó un numeroso grupo de entusiastas que mas tarde, también, serían grandes competidores como Amable González, Hnos. Sotillos, Fernando Viñuela, Carlos Valdés, etc.
En la misma época inicié el Judo en el Colegio Nacional San Claudio, a la vez que desarrollaba mi trabajo como profesor de Educación Física en el Instituto Padre Isla y aquellos se convirtió en una locura.
Esa locura de horarios duró dos años, comenzaba la primera clase a las 9 de la mañana, luego al Instituto, después a un colegio, tras la comida a otro colegio, Instituto, club, de modo que fácilmente la jornada terminaba a las 11 de la noche.
Tuve que tomar una dolorosa decisión y dejé las clases de Gimnasia (Se decía entonces) en el Instituto para dedicarme en cuerpo y alma al  Judo en el tercer Kyoto, pero eso vendrá otro día.
            Mientras tanto,  el Presidente de la Federación Castellana N.O.,Sr. Talavera, estaba entusiasmado en que hubiera ya dos provincias de su Federación en que existieran  clubs de Judo, ya que hasta la fecha solo había  club en Valladolid.
            Fue muy importante su apoyo como la del maestro Epi, para continuar progresando en la práctica de nuestro deporte.
El Presidente Talavera, con frecuencia nos invitaba tras el entrenamiento a la Cafetería Daytona, donde un periodista amigo, tomaba nota del desarrollo de las actividades para publicar en la prensa local. (Curiosamente la prensa de Valladolid publicó antes que la de León las actividades del Club Kyoto).

León 12 de Junio de 2020.

24 may. 2020

EXAMEN DE CINTO.


EXAMEN DE CINTO.

            Al final de los años 60. un viernes Epi, dijo que el sábado había que madrugar, iríamos pronto a Madrid. A entrenar dijo él. Llegamos a un gimnasio en un semisótano, perteneciente a una universidad donde había varios tatamis instalados y allí se descubrió que era una competición para examen de cinto negro.
Con el tiempo reglamentario de permanencia de un año en el grado de marrón y tres años mínimo practicando judo, durante tres horas semanales, mínimo, se podía optar al examen de Cinto negro que se dividía en dos partes. Competición y Técnica
            La convocatoria se hacía una vez al años y allí concurrían los aspirantes de toda la geografía nacional, reuniéndose mas de un centenar.
            Sin tener en cuenta el peso, se formaban ligas de seis aspirantes, de modo que se hacían cinco combates por grupo todos contra todos. El resultado final del combate puntuaba así: El Ippon daba 20 puntos. El waza-ari, 17 puntos. El yuko 15 puntos y el combate nulo 0 puntos. La derrota en combate resta 10 puntos y el mínimo para poder pasar al examen técnico era obtener 51 puntos podía realizarse en esa convocatoria o en la del año próximo.
            El primer combate, resultó un éxito victoria por Ippon y 20 puntos. El segundo de nuevo 20 puntos. El tercero derrota y menos 10, el cuarto de nuevo victoria y 20 más, lo que totalizaba 50, solo faltaba 1 punto. Mi último rival estaba como yo. A falta de un punto y tras un combate agotador, por los cuatro anteriores, por el asfixiante calor del semisótano y sobre todo por la presión del momento, resultó un fracaso para ambos. Combate nulo y con un total de 50 puntos, vuelta a empezar para la próxima vez.
            A veces para completar ligas, sobre todo entre los últimos grupos, había la posibilidad de reengancharse en una segunda liga para completar la puntuación, pero el agotamiento era tan grande que era muy difícil ganar en ese segundo intento.
            De la expedición que partió de Valladolid en el coche, volvimos sin conseguir ninguno la puntuación para pasar e la fase técnica. Es muy frecuente que en el primer intento de obtener los puntos, no se consiguieran, nos consoló Epi.
            De modo que había que esperar algún tiempo mas, para poder atar mi primer cinto negro.
            Lo mejor de aquel viaje fue conocer a D. Roland Burger. Director técnico de la Federación Española, quien se interesó por la situación del Judo en León y con quien estuve en contacto desde aquel día.
            Entonces no sabía que tras la muerte de Epi, en accidente de tráfico, él iba a ser mi maestro y guía en la enseñanza del Judo.

21.05.2020

15 may. 2020

EL PRIMER TATAMI.


EL PRIMER TATAMI.                   

Un curso intensivo de 15 días,  realizado en La Coruña, me permitió pasar directamente a Cinto Azul y obtener mi primera licencia federativa emitida por la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes a través de la Federación Española de Lucha.
De aquellos comienzos en la pradera, “fabricando” nuestros propios judogis, atados con una cinta de persiana pasamos a tener un tatami fijo en un semisotano de la calle San Juan (paralela a la ubicación actual del Kyoto). El tatami de unos veinticinco metros cuadrados, formado por unos listones de madera pegados a las paredes del local, con un relleno de serrin como mullido y forrado con una lona componían un tatami mucho mas confortable que la hierba.
Un pequeño vestuario bajo una escalera y una ducha de agua fría, completaban el equipamiento.
Con frecuencia, nos encontrábamos la llave del agua cerrada y ese día no había ducha, que en el duro invierno leonés era de agradecer.
La preparación física se hacía corriendo hasta lo alto del pinar de la Candamia, bajando por la orilla del río, sobre las piedras para fortalecer los tobillos. Duraba entre una hora y hora y media y después a entrenar uchikomi y randori.
Allí se formó un autentico equipo de amigos que mediante una pequeña cuota nos permitía pagar el alquiler del local. Judokas distinguidos de aquella época son Benigno Calleja, José Antonio Delás, Ricardo Gavilanes, Isidoro Rodríguez, Juan Ignacio Monge y varios más.
El contacto con la Federación Castellana N.O., con sede en Valladolid, nos sirvió para conocer al único Club instalado allí, el Inokuma, que dirigía D. Epifanio Sánchez Pereira, Cinturón Negro, quien amablemente me invitó a entrenar con él, siempre que pudiera y evidentemente aproveché la oportunidad. Los viernes al salir de la Escuela Normal de Magisterio, tomaba el tren para ir a entrenar al Inokuma. Dormir en el tatami, entrenar por las tardes e ir a correr al pinar de Valladolid en la mañana de los domingos, para terminar con un randori agotador, se convirtió en una costumbre del fin de semana.
Al poco de empezar aquello Epi, me ascendió a Cinturón Marrón y la Federación me autorizó a impartir enseñanza en el Club Kyoto. El Sr. Talavera, Presidente de la territorial me nombró Delegado en León para tramitar licencias y realizar promoción del Judo.
Todos teníamos nuestra licencia federativa que nos permitía subir de grado. Era obligatorio, para poder competir, estar adscrito al seguro de la Mutualidad General Deportiva. En caso infrecuente de lesión, mediante un parte aportado por el Presidente de la Federación Castellana N.O., era designada la clínica leonesa, en que te atendían muy bien.


14.05.2020.

11 may. 2020

JUDO EN LA HIERBA.


JUDO EN LA HIERBA.

            Queridos judokas y judokos (Como diría cualquier iletrado progre, desconocedor de la economía de nuestra rica lengua española).
            Pretendo dar a conocer mediante escritos inconexos lo que ha significado el asentamiento del Judo en León, sus difíciles comienzos, sus éxitos e ilusiones de mejora que siempre han ido a la par.
Después de una buena caída, se levanta el deportista con más deseos de victoria y aprendiendo de los fallos para transformarlos en experiencia.

A mediados de los años 60 los Beatles obtenían sus primeros éxitos, Johnson alimentaba la guerra del Vietnám,y seguía experimentando con Kilotones. Nacían los Rolling Stones, los Doors y Pink Floyd y los negros, seguidores de Martín Luther King ,
clamaban por sus derechos
En España ETA, estaba alimentando a la serpiente, pero aún no había empezado a asesinar. Los Hippies descubren Ibiza. España gana por primera vez la Eurocopa. Fraga se baña en Palomares, tras la caída de bomba atómica en un accidente aéreo. Los Beatles actúan en Madrid y lanzan “Yesterday” . Triunfan Raphael, Dúo Dinámico, Manolo Escobar y Conchita Velasco, con su Chica ye-ye. España, baila la Yenka.
  
Comienza el entrenamiento de Judo, con una lona extendida sobre la hierba en una pradera. Cualquier prenda vieja suplía al “judogi”. Un neumático de bicicleta convenientemente recortado servía para hacer “uchikomi” con un árbol y unas latas rellenas de cemento unidas por un palo de escoba servían para entrenar la fuerza.
Mi gran amigo D. Ángel Fernández Córdoba (DEP) nos ayudó mucho al principio. Rodamos por varias ubicaciones Una sala de la OJE en su sede en la calle. Villafranca. Una habitación vacía en la casa vieja del Colegio Leonés, frente a St     ª Marina. El almacén del Estadio Hispánico, etc, con unas planchas de goma espuma blanda a modo de tatamis.
Las llaves (mañas, se decía entonces por emplear el léxico de la lucha) se visualizaban de un álbum de cromos en un principio y de un libro, con dibujos, editado en Francia, después.
En las librerías no se encontraba libros de Judo.

6 may. 2020

PRESENTACIÓN


PRESENTACIÓN:

            La mayoría ya me conoce, pero para los nuevos incorporados a la familia de Kyoto soy un señor con bigote que va de vez en cuando por el Club y poco mas.
            Mi nombre es Jose Antonio Terán y fundé el Club Kyoto a mediados de los años 60. Soy el Delegado Provincial de Judo en León y miembro de la Junta Directiva de la Federación de Judo de Castilla y León con el cargo de Vicepresidente.
Delegado de la Escuela Nacional de Entrenadores en Castilla y León de la Real Federación Española de Judo y D.A.
Profesor Especialista de la RFEJYDA en Kata y Arbitraje. Maestro Entrenador Nacional de Judo y Cinturón Rojo y Blanco 7º Dan.
He ejercido como Presidente de la Federación de Judo de Castilla y León. Miembro de la Junta Directiva de la Federación Española de Judo y Asambleísta de la misma.
Dirigí en alguna ocasión cursos nacionales de Judo y en muchas he sido profesor de varias asignaturas en los Cursos Nacionales de titu

lación para Monitor, Entrenador o Maestro Nacional de Judo.
Pero mi título mas importante: Soy el padre de HELENA. Técnico Superior de Deportes y de SARA Maestro Entrenador Nacional de Judo C.N. 5º Dan, que actualmente son el alma del Kyoto.
En este blog, iré desgranando artículos inconexos pero que pretenden dar a conocer la historia del Club y el recorrido del Judo en León a lo largo de mas de 50 años de existencia.

León 6 de Mayo de 2020.